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La cuestión es, si vives hasta los 100 años, ¿de cuánta salud crees que vas a gozar?

Tu esperanza de vida se basa en factores del estilo de vida hereditarios, genéticos y medioambientales, siendo el estilo de vida el factor más negociable y, por lo tanto, el más importante. El Dr. Deepak Chopra, catedrático y autor, afirma que mientras la genética juega un importante papel, nunca se ha registrado un hijo centenario de un padre centenario. Los expertos calculan que, de hecho, la genética determina menos de un tercio de los factores implicados en la esperanza de vida.

Hay muchas teorías detrás de la longevidad, y la mayoría de ellas reconocen los claros beneficios de un cuerpo sano, una dieta de calidad, el ejercicio y la gestión de estrés. Parece ser que no es ni una buena genética ni el uso de la ciencia moderna lo que puede reemplazar unos buenos principios de salud para ayudar a garantizar una vida larga, activa y agradable.

Cuando se trata de salud hay quienes lo ignoran hasta que el síntoma se convierte en agudo o insoportable. Se ven entonces obligados a encontrar un mecanismo eficaz para sobrellevarlo. Esta visión hacia la salud difiere de los métodos preventivos, que se concentran en mejorar los hábitos y el estilo de vida, con el propósito de evitar dolencias de salud principales o generales, tales como la obesidad, enfermedades cardiovasculares dolores lumbares.

Pero también hay quienes se sienten ansiosos por vivir la vida al máximo. Reconocen que el bienestar implica una constante inversión de tiempo, de dinero y energía en los aspectos físicos, mentales y espirituales de nuestras vidas. Estos principios holísticos aumentan su vitalidad y disfrute de la vida. Aprecian cómo el potencial destructivo de nuestras vidas estresantes, muy mecanizadas y aceleradas, pueden acabar con nuestro bienestar, así que combaten estos factores agobiantes ocupándose de todas las facetas de la salud.

En vez de echar mano de pastillas y jarabes, una familia o individuo enfocado hacia el bienestar no espera que la salud provenga del exterior. En vez de ello, respeta al “médico interior”; la capacidad curativa innata que reside en el interior de cada uno de nosotros. Es la misma inteligencia que coordina el ritmo cardíaco, la digestión de los alimentos y respuesta inmunológica. Esta apreciación de la inteligencia innata es la que dirige los valores y filosofía de una familia orientada hacia el bienestar.

¡La quiropráctica refuerza la salud!