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La frecuencia que necesitamos de ajustes no es igual para todo el mundo.

No es lo mismo empezar a ajustarse de niño que de adulto. Tampoco es lo mismo ajustarse buscando eliminar un dolor que buscando optimizar el funcionamiento de nuestro cuerpo, mas allá de eliminar un dolor. No es lo mismo ir a un quiropráctico cuando estamos pasando un momento de estrés, después de un accidente, o cuando estamos de vacaciones o en un período muy relajado de nuestras vidas.

A la hora de decidir la frecuencia que os recomendamos, tomamos en consideración unos factores que nos parecen vitales, como:

- ¿cuánto tiempo llevan las subluxaciones presentes? Los cambios posturales, la presencia de desgaste y otras señales no tienen porqué ser sinónimo de dolor, pero sí una señal inequívoca de que el problema no apareció ayer.

- ¿qué objetivo tienes? ¿eliminar un dolor o tal vez algo más como mejorar tu calidad de vida y tu cuerpo en general? A nadie nos gusta tener dolor o cualquier otro síntoma, pero la verdad es que la salud  y nuestra calidad de vida está relacionada con mucho más que esa ausencia de dolor. Tiene que ver con cosas como nuestra capacidad de adaptarnos a lo que la vida trae, nuestras defensas, poder disfrutar de una buena comida, el descanso, nuestra estabilidad emocional y estado físico. Ese es nuestro objetivo cuando os ajustamos.

- ¿cuánto tiempo te duran los ajustes? Si cada vez que vienes hace falta corregir la misma sublxuación, por alguna razón no mantienes la corrección. En épocas de mayor estres es bastante común, y por supuesto, muy al principio del cuidado quiropráctico.

Todas estas cosas las tenemos en cuenta a la hora de recomendarte la frecuencia. 

De cualquier manera, el último responsable de tu salud eres tú. Nosotros te damos la información y las recomendaciones que creemos más convenientes y que adoptamos para nosotros mismos. El que tiene que tomar la decisión eres tú :)

Sigue informándote, sigue preguntando, sigue aprendiendo