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La causa de casi todas las enfermedades modernas viene a consecuencia de un exceso de estrés sobre el organismo, por un sistema nervioso operando en modo supervivencia. Las enfermedades del siglo XXI son muy distintas de las de los siglos XIX y XX. En el pasado, las enfermedades más comunes y devastadoras eran de tipo infeccioso: tuberculosis, hepatitis, gripe poliomielitis…Hoy en día, estas enfermedades, aunque persisten a pesar de la promesa médica y farmacéutica de erradicarlas antes de finales de siglo XX, no son las más frecuentes.

Nuestro estilo de vida y estado mental estresante y la consecuente dominancia del sistema nervioso simpático provocan una degeneración de todo el organismo que afecta todos los sistemas. Dolor de cabeza, ansiedad, palpitaciones, migrañas, ciática…, todos estos síntomas son señales del cuerpo de que algo en nuestra vida no está funcionando. La inteligencia innata se expresa con síntomas para que rectifiquemos nuestro estilo de vida, para que vivamos de acuerdo con nuestro innato. Empieza susurrando, pero si no le hacemos caso, los síntomas son cada vez más severos. La voz del innato aumenta de volumen. Acaba chillándonos. Aparecen patologías como las que hemos citado, por no haber hecho caso a nuestro cuerpo, por vivir en una situación de estrés constante. Todo lo que sea necesario para que nos demos cuenta del problema y actuemos para remediarlo.

Si llegamos a entender esto, entonces sí hay esperanza. Ya podemos actuar: ajustarnos, practicar técnicas de relajación, borrar creencias patológicas…Así podemos restaurar el equilibrio entre el sistema parasimpático y simpático y dar al cuerpo la oportunidad de regenerarse y sanarse.

La quiropráctica desvelada, Tobias Goncharoff, D.C