Los niños necesitan un cuidado específico. Cuando nacen, ya en el propio parto se pueden producir subluxaciones que afecten a su desarrollo. Si ves que tu bebé gira la cabeza más hacia un lado o prefiere mamar de un lado, estos signos suelen ser indicación de que sus vértebras no están correctamente alineadas. Los niños pequeños que siguen un cuidado quiropráctico suelen tener menos cólicos y mejor sueño.

Según van creciendo, quieren explorar su mundo. Las caídas, resbalones y tropiezos pueden dar lugar a subluxaciones, que si no se corrigen, pueden ser el principio de problemas más graves en el futuro.

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